Analizando los espacios no institucionales como posibilidad de expansión espacio temporal del aprendizaje en mi contexto profesional, encuentro dos grandes grupos en los que se presenta esta situación, los cuales comparten el uso de las TIC. Para nadie es sorpresa el auge que estas herramientas han tenido y la influencia que han presentado en nuestras sociedades. Cada vez, estas nuevas tecnologías hacen más parte de nuestras vidas a todo nivel; ya sea profesional o personal. Ha sido un proceso, que como dice Castells (2001), ha permitido que cada uno de nosotros nos involucremos más con ellas a través de diferentes etapas: automatización de las tareas, experimentación de los usos y reconfiguración de las aplicaciones. Esto significa que hoy por hoy en muchos contextos los usuarios y los creadores son los mismos (Castells, 2001).
En mi vida profesional juego dos roles dentro de la institución en la que trabajo; además de ser docente de inglés, soy la directora del Departamento de Idiomas. Por esta razón, me relaciono tanto con estudiantes como con docentes y logro ver el mismo proceso desde dos puntos de vista diferentes. Entiendo claramente cuando Prensky (2001) habla de cómo nuestros estudiantes han cambiado radicalmente y que no siguen los perfiles que nuestros sistemas de educación esperan y por esta razón los docentes llamados inmigrantes digitales luchan por poder enseñarles a estos nuevos estudiantes. Para efectos de este escrito me concentraré en los procesos de los docentes.
Dentro del Departamento de Idiomas, he tenido dos casos particulares en los que los docentes son ya mayores -cercanos a los 50 años- y se escudaban en su edad para justificar su poco uso de herramientas de tecnología. Ambos docentes tienen una gran experiencia en docencia. Sin embargo, dentro de las evaluaciones docentes que los estudiantes responden, estos docentes no eran reconocidos por el uso de tecnologías dentro de sus clases. Así mismo, en nuestras tareas y responsabilidades como docentes y coordinadores, sus pares y compañeros se quejaban porque estos dos docentes no respondían correos, no utilizaban internet para investigar, no escaneaban ni hacían uso de las diferentes herramientas ofrecidas por estas tecnologías. Por el contrario permanecían pegados a procesos dispendiosos y costosos del pasado. Por ejemplo, para diseñar exámenes estos docentes sacaban fotocopias, las recortaban y las pegaban para armar un examen. Sus pares mientras tanto, buscaban en internet, escaneaban, insertaban imágenes para diseñar los exámenes. Varios de ellos trataron de enseñarles cómo hacer estos exámenes pero no dio buenos resultados.
Estos dos casos son ejemplos que muestran un resultado positivo de la expansión espacio temporal del aprendizaje sin ser éste un proceso que alcance un conocimiento muy profundo, pero sí permite que la cultura de la comunicación esté en la formación básica para que las personas puedan desarrollar mejor sus posibilidades individuales y profesionales (Salinas, 2003).
En el caso de uno de los docentes, sus mismos pares lo convencieron para que abriera una cuenta en facebook. En un principio, el docente no se mostró muy interesado pero poco a poco su curiosidad fue creciendo; esto lo llevó a volverse más hábil en el uso de esta aplicación y a su vez, sus conocimientos en tecnología mejoraron a tal punto que hoy trabaja y hace uso de las diferentes herramientas igual que sus compañeros. Esta situación refleja la idea de Siemens (2004) cuando afirma que nuestra habilidad para aprender lo que necesitamos mañana es más importante que lo que sabemos hoy.
En el otro caso, la docente sacó provecho de una relación afectiva que tuvo que mantener por internet para adquirir conocimientos de diferentes tecnologías y formas de comunicación. Al estar separada de su compañero, debió aprender a utilizar chats como Messenger y skype. Hoy en día, hace uso de estas y otras herramientas en sus clases, además de promocionarlas entre sus pares. Obviamente, el cambio que surge dentro de sus clases no es un cambio extraordinario pero se ha acercado más a los estudiantes en su idioma. No podemos esperar que las nuevas tecnologías produzcan cambios grandes siempre, ya que, como explica Brunner (2000), no se estima que frente a cambios anticipados en el contexto, la formación y organización de la profesión docente vaya a experimentar transformaciones profundas en el futuro.
Sin embargo, a largo plazo y desde mi experiencia si he logrado observar que se han venido dando cambios dentro de la educación o según Martín Barbero (2002) se dan transformaciones de los saberes. Con los dos casos que presenté vemos que existe un descentramiento y una des-localización, ya que el saber se sale de los libros y del sistema educativo y se encuentra ahora en ámbitos sociales (Martín Barbero, 2002).
Por otra parte, también se observan cambios o desordenamientos según Orozco (2004) en diferentes niveles: cuando el docente hace uso de chats para comunicarse con sus estudiantes, se presentan desordenamientos a nivel lingüístico y en los escenarios educativos, ya que la forma de comunicación no es la misma y el proceso no se da dentro del aula; cuando el docente aprende de tecnología a través del uso de redes sociales, se presenta un desordenamiento a nivel institucional y en los tiempos educativos, ya que el proceso de aprendizaje no se dio dentro de un programa académico de una institución ni en un orden establecido.
Podemos concluir, entonces, que se están creando efectivamente nuevos espacios no institucionales que promueven de manera consciente e inconsciente procesos de aprendizaje y como afirma Salinas (2003) es necesario revisar la dimensión social para entender el impacto de los cambios en el sector educativo a nivel formal, no formal e informal.
En estos dos casos se puede ver claramente que existe una influencia recíproca de la educación en las TIC y de las TIC en la educación en cuanto que la una necesita de la otra para lograr resultados óptimos en los procesos de aprendizaje ya sean a nivel institucional o no institucional. Aunque lo no institucional hace referencia a aquellos procesos que se den fuera de los espacios educativos que conocemos tradicionalmente, ya sea en espacios o a través de procesos en donde se aprende inconscientemente, es decir que al hacer A, aprendo B, o conscientemente en aquellos espacios que a pesar de no ser tradicionales, sí tienen como propósito desarrollar directa o indirectamente un proceso de aprendizaje, es necesario entender la dinámica que se da entre lo institucional y lo no institucional. Como mencioné anteriormente, lo no institucional es todo aquello que se de por fuera de las formas tradicionales de educación, generando así entonces una extensión espacio temporal de las formas educativas, que en la actualidad se ve claramente a través del uso de las nuevas tecnologías de información y comunicación que inundan nuestra vida laboral y personal.
A lo largo de la historia, lo institucional en el sector educativo se ha ido ampliando y abriendo espacio hasta que se apodera de lo no institucional y lo incorpora haciéndole parte de sí, o podríamos también decir, que lo no institucional se ha ido ampliando y abriendo espacio hasta volverse parte de lo institucional. De cualquiera de las dos formas, lo cierto es, que lo no institucional se ha ido volviendo parte de lo institucional a través de los años. Este proceso se da y se seguirá dando, básicamente, mientras el ser humano siga generando cambios a nivel social, cultural, económico y político, entre otros.
Es así como entonces debemos reconocer, aceptar y hacer uso del auge que está teniendo el aprendizaje en espacios no institucionales, a través del uso de las TIC, para utilizarlo como apoyo de los espacios institucionales tradicionales. Las TIC están al alcance de una gran mayoría de personas y de nuevas generaciones que recurren a ellas por su fácil acceso, velocidad y poco costo, creando espacios no institucionales que nacen de necesidades o búsqueda de soluciones a situaciones reales que hacen el aprendizaje más interesante al ser éste auténtico.
REFERENCIAS
· Brunner, J. (2000). “Globalización y el futuro de la educación: tendencias, desafíos y estrategias”. Seminario UNESCO, Santiago de Chile.
· Castells, M. (2001). “La revolución de la tecnología de la información” En: La era de la información. Economía Sociedad y Cultura. Vol 1. La sociedad red. Editorial siglo XXI. Capítulo 1.
· Martín Barbero, Jesús. “La crisis de las profesiones en la sociedad del conocimiento”. En: Revista NÓMADAS No. 16 Abril 2002.
· Orozco, G. (2004). “De la enseñanza al aprendizaje: Desordenamientos educativo.comunicativos en los teimpos, escenarios y procesos de conocimiento.” En: Revista NÓMADAS.
· Prensky, M. (2001). “Digital Natives, Digital Immigrants”. En: On the Horizon. MCB University Press.
· Salinas, J. (2003). “Acceso a la información y aprendizaje informal en Internet”. En: Revista Científica de Comunicación y Educación.
· Siemens, G. (2004). “Conectivismo: Una teoría de aprendizaje para la era digital”. Licencia Creative Commons.
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