miércoles, 16 de febrero de 2011

CONOCIMIENTO SITUADO vs. APRENDIZAJE INFORMAL




Insisto en el caos que percibo en la educación actualmente. A través de la lectura de los textos Informal Learning – the Other 80% de Jay Cross y Cognición Situada y Estrategias para el Aprendizaje Significativo de Frida Díaz Barriga, reafirmo el desorden y falta de coherencia que existe en algunos sectores de la educación. No porque lo que se esté planteando en las lecturas sea irrelevante o negativo. De hecho, estoy de acuerdo con las propuestas e ideas de los dos autores; el aprendizaje debe ser real para que sea significativo, y nada más real que la vida diaria en donde aprendemos de manera informal. ¿Qué podría caracterizar al momento social actual, en términos de procesos de aprendizaje? La primera respuesta que se produce en mi cabeza es la incongruencia entre el discurso y la práctica, la desconexión entre la forma y el contenido…
Es cierto, porque así lo hemos experimentado y vivido muchos, que el aprendizaje debe ser coherente, significativo y propositivo (Díaz, 2003). Estas características no se presentan con frecuencia en la educación tradicional (formal y no formal) pero sí lo encontramos en esas formas de aprendizaje que ocurren sin que seamos conscientes de que estamos aprendiendo (informal). Llegamos a estos procesos por necesidad, interés o curiosidad, las cuales son acciones reales que se enmarcan dentro de nuestro propio contexto a nivel social y cultural. El aprendizaje informal es efectivo porque es personal (Cross, 2003). Al ser personal se vuelve real y significativo.
Al estudiar, revisar y analizar los procesos de aprendizajes de los diferentes individuos, vemos que el sector educativo, es decir entidades institucionales tanto de educación formal como no formal, buscan encontrar mejores formas de enseñanza y es así cómo el aprendizaje informal termina tomando importancia.
  A lo largo de la historia, lo institucional en el sector educativo se ha ido ampliando y abriendo espacio hasta que se apodera de lo no institucional y lo incorpora haciéndole parte de sí, o podríamos también decir, que lo no institucional se ha ido ampliando y abriendo espacio hasta volverse parte de lo institucional. De cualquiera de las dos formas, lo cierto es, que lo no institucional se ha ido volviendo parte de lo institucional a través de los años. Este proceso se da y se seguirá dando, básicamente, mientras el ser humano siga generando cambios a nivel social, cultural, económico y político, entre otros.
Es así como entonces debemos reconocer, aceptar y hacer uso del auge que está teniendo el aprendizaje en espacios como las comunidades de práctica y aprendizaje, apoyadas en el uso de las TIC. Hoy en día las TIC están al alcance de una gran mayoría de personas y de nuevas generaciones que recurren a ellas por su fácil acceso, velocidad y poco costo, creando espacios no institucionales que nacen de necesidades o búsqueda de soluciones a situaciones reales que hacen el aprendizaje más interesante al ser éste auténtico.
Sin embargo - y acá es donde se da la ruptura entre discurso y práctica, entre forma y contenido - se espera que los docentes rompan con el esquema de educación tradicional y adapten sus prácticas educativas a las nuevas estrategias en un abrir y cerrar de ojos. Si bien es cierto que las nuevas tecnologías facilitan gran variedad de actividades docentes, debemos reconocer que muchos de nuestros docentes no están capacitados o entrenados para hacer uso de ellas. Las entidades educativas deben apoyar a los docentes en su formación a través de espacios reales en los que se pueda experimentar y aprender. Los docentes también están en un proceso de aprendizaje continuo y se les debe garantizar los mismos parámetros y condiciones que les ofrecemos a los estudiantes.
Ahora bien, por otra parte, existe la poca compatibilidad entre las nuevas formas de aprendizaje (situado, informal, etc.) con los esquemas de las instituciones. ¿Cómo hacer que los estudiantes aprendan a su ritmo sobre temas de su interés cuando los docentes tenemos camisas de fuerza que nos llevan a delimitar temas, contenidos, horarios, calificaciones, cumplimientos de objetivos, entre otros? ¿Cómo hacer del aprendizaje una actividad real y significativa cuando la educación se ha convertido en una práctica más de negocio y debemos tratar al estudiante como “cliente” bajo la idea de que el cliente siempre tiene la razón?
  
REFERENCIAS
·         Díaz Barriga, F. (2003). Cognición situada y estrategias para el aprendizaje significativo. Revista Electrónica de Investigación Educativa, 5 (2)
·         Cross, J. (2003). Informal Learning-the other 80%. Internet Time Group, DRAFT.

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